Bajó la cabeza.
—¿Crees que algún día podrás perdonarme?
Pensé en la joven que había sido.
En las noches de trabajo.
En las promesas.
En el sobre color manila.
Y en la tarjeta que Andrés me había entregado cuando creyó que estaba a punto de perderlo todo.
—Tal vez algún día deje de dolerme por completo —respondí—. Pero perdonarte no significa que tengamos que volver a estar juntos.
Santiago asintió lentamente.
Y esa fue la última vez que hablamos de nuestro matrimonio como si todavía existiera la posibilidad de recuperarlo.
Capítulo 9: La graduación que realmente importaba
Pasaron varios años.
Mi camino de regreso a Medicina fue mucho más largo de lo que había imaginado. Tuve que actualizar conocimientos, cumplir requisitos académicos y compaginar los estudios con el trabajo.
No todo salió bien a la primera.