TRABAJÉ EN DOS EMPLEOS PARA QUE MI ESPOSO SE CONVIRTIERA EN MÉDICO… Y EL DÍA DE SU GRADUACIÓN ME ENTREGÓ EL DIVORCIO. PERO SU COMPAÑERO ME REVELÓ ALGO QUE LO CAMBIÓ TODO.

Una noche, mientras ordenaba un cajón, encontré una carpeta vieja.

Dentro estaban mis certificados académicos, algunas fotografías de la facultad y un formulario de baja que había firmado muchos años atrás.

Me senté en la cama.

Pasé los dedos sobre el sello de la universidad.

Y lloré.

No porque quisiera recuperar a Santiago.

Sino porque había olvidado que yo también tenía derecho a soñar.

Al día siguiente, pedí una cita con la universidad para conocer las opciones disponibles para retomar mis estudios.

La respuesta no fue sencilla.

Habían pasado varios años.

Algunas materias requerían actualización.

Tendría que presentar documentación, revisar equivalencias y cumplir los requisitos académicos vigentes.

Además, necesitaba encontrar una manera de sostenerme económicamente mientras estudiaba.

Pero la coordinadora académica me dijo algo que no esperaba.

—No podemos prometerte que el proceso será fácil, Valeria. Pero tu expediente no desapareció. Podemos revisar tu situación y explicarte qué alternativas existen.

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