—¿De cuánto dinero estamos hablando?
—Ciento veinte mil pesos.
Me quedé helada.
Era una cantidad enorme para mí.
Pero para Santiago, que acababa de graduarse y estaba intentando conseguir un puesto en una clínica privada, no parecía tener sentido.
—¿Adónde fue ese dinero?
—A una cuenta vinculada a una empresa de servicios médicos. Todavía no sabemos quién controlaba realmente esa cuenta ni por qué se realizó la operación.
Me llevé una mano a la boca.
—¿Cree que me engañó también con el dinero?
—Creo que necesitamos investigar antes de sacar conclusiones.
Colgué.
Y durante el resto de la noche no pude dejar de pensar en una posibilidad.
Tal vez Santiago no solo había estado planeando abandonarme.
Tal vez también había estado preparando el terreno para que yo me marchara sin hacer preguntas.
Capítulo 5: La verdad detrás de los ciento veinte mil pesos
A la mañana siguiente, me reuní con Mariana.