Noah levantó la última hoja.
—La tía Elena me explicó que no debía sacar conclusiones solo por unos papeles. Me dijo que los adultos tenían que comprobarlos. Por eso ella revisó los documentos y me ayudó a entregárselos a la persona adecuada.
Julian parecía a punto de desplomarse.
—¿Qué persona? —preguntó Victoria.
En ese instante, las puertas del salón se abrieron.
Una mujer de cabello castaño, traje oscuro y expresión seria entró acompañada por un hombre que llevaba un maletín.
Era Elena.
Y no venía sola.
2. La mujer que conocía los secretos de Julian
Elena caminó hasta el centro del salón.
No miró las flores, ni el pastel de bodas, ni las decenas de invitados que observaban la escena.
Miró directamente a su hermano.
—Julian, te pedí que hablaras conmigo antes de esta boda.
Él tragó saliva.