PART2 ; EL SECRETO QUE ESCONDÍA MI PROPIA FAMILIA

Por primera vez desde que lo conocía, no tuvo una respuesta preparada.

—Debe de tratarse de un error del sistema.

—¿Tres meses seguidos?

—Es posible que alguien haya actualizado los datos sin notificarme.

—¿Quién?

Bajó la mirada hacia la carpeta.

—Tendría que revisarlo.

Me incliné sobre el escritorio.

—Ricardo, hay una niña de nueve años esperando abajo porque su madre no tiene dinero para pagar el alquiler. Esa mujer lleva años trabajando en mi casa. Hoy estuvo a punto de quedarse sin techo mientras alguien se sentaba tranquilamente a cenar aquí.

Hice una pausa.

—Y tú acabas de decirme que su dinero fue depositado en una cuenta que no es suya.

Ricardo tragó saliva.

—Señor, le juro que yo no he robado nada.

No le había preguntado si había robado.

Y aquella respuesta hizo que mi sospecha se convirtiera en algo mucho más serio.

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