PART2 ; EL SECRETO QUE ESCONDÍA MI PROPIA FAMILIA

Catorce millones.

Una cantidad enorme, sí.

Pero no era eso lo que más me preocupaba.

Lo que me preocupaba era que mi hijo hubiera creído que podía resolver sus problemas utilizando el dinero de otras personas, falsificando mi firma y dejando que una empleada sin recursos se quedara sin cobrar por su trabajo.

—¿En qué gastaste ese dinero? —pregunté.

Alejandro no contestó.

—¿En qué gastaste los catorce millones?

—En inversiones que salieron mal.

—¿Qué inversiones?

Su silencio fue la respuesta que necesitaba.

—¿Apuestas? —pregunté.

Alejandro levantó la cabeza de golpe.

Y su expresión lo confirmó antes de que pronunciara una sola palabra.

—Empezó como algo pequeño —murmuró—. Pensé que podía recuperar lo perdido.

Cerró los ojos.

—Después necesité más dinero para cubrir las pérdidas anteriores. Y cada vez que intentaba salir, terminaba perdiendo todavía más.

Valeria se cubrió el rostro.

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