PART2 ; EL SECRETO QUE ESCONDÍA MI PROPIA FAMILIA

Sacó un pequeño teléfono antiguo, con la pantalla agrietada.

Rosa la miró aterrorizada.

—Camila, ¿qué haces?

—Mamá, tienes que enseñárselo.

—¿Enseñarle qué? —pregunté.

La niña apretó el teléfono entre las manos.

—El mensaje que la señora le mandó a mi mamá. El que decía que si seguía preguntando por su dinero, usted iba a despedirla.

Sentí que la sangre se me helaba.

Valeria dio un paso hacia ella.

—Dame ese teléfono.

Camila retrocedió.

—No.

—He dicho que me lo des.

—¡No! ¡Porque mi mamá lloró toda la noche por ese mensaje!

La voz de la niña resonó por todo el salón.

Valeria se volvió hacia mí.

—Esto es ridículo. Una niña puede inventar cualquier cosa.

—Entonces no tendrás inconveniente en que veamos el mensaje.

Camila desbloqueó el teléfono y buscó una conversación.

En la pantalla apareció el nombre de Valeria.

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