Miré a Lily, que seguía abrazada a mí.
—¿Y qué tiene que ver mi hija con eso?
Mi padre cerró los ojos.
—Todo.
La carta que cambió mi vida
Los agentes permitieron que Lily y yo saliéramos del sótano mientras continuaban examinando los objetos. Mi padre permaneció bajo supervisión, y los policías comenzaron a hacerle preguntas sobre el motivo por el que había llevado a mi hija allí a aquellas horas.
Yo no quería escuchar una sola palabra más de él.
Pero necesitaba saber la verdad.
Una agente se acercó con un sobre que había encontrado dentro del baúl.
En el frente aparecía escrito mi nombre.
Emily.
La letra era inconfundible.
Era la de mi madre.
Mis manos empezaron a temblar.
—¿Puedo abrirlo? —pregunté.
La agente me explicó que debían documentar los objetos encontrados, pero que podía leer la carta cuando se completara ese procedimiento.