El médico continuó:
—Y Mateo es hijo biológico de Lucía Herrera y del padre legal que figura en su expediente de nacimiento, según los resultados disponibles.
Lucía se llevó una mano al pecho.
Alejandro se cubrió la cara.
Yo miré a Daniel, que estaba sentado junto a Lucía, sujetando su mano.
Había encontrado a mi hijo.
Pero también comprendí que encontrarlo no significaba poder recuperar de inmediato los ocho años que habíamos perdido.
Daniel necesitaba tiempo.
Mateo también.
Y Lucía, que había criado a Daniel creyendo que era suyo, merecía ser tratada con la misma dignidad con la que yo quería que trataran a mi hijo.
No íbamos a arrancar a ninguno de los niños de los brazos de la persona que había sido su madre.
Íbamos a empezar de nuevo, despacio, con verdad y sin mentiras.