EL SECRETO DEL OTRO BEBÉ

Mateo se acercó y me tomó la mano.

—Mamá, ¿vas a quererlo más que a mí?

Me arrodillé delante de él.

—No, mi amor. El amor no funciona así. Tú eres mi hijo. Él también puede serlo. No tienes que competir con nadie por mi cariño.

Mateo me abrazó.

Y entonces lloré como no había llorado nunca.

El segundo resultado

Una hora después, escuchamos una llave girando en la cerradura.

La puerta se abrió.

Un niño entró con la mochila al hombro.

—Mamá, ¿por qué hay tanta gente…?

Se detuvo al vernos.

Sus ojos se fijaron en Mateo.

Los dos se quedaron mirándose en silencio.

Tenían la misma edad.

La misma altura.

Y una expresión extrañamente parecida cuando fruncían el ceño.

Daniel miró a Lucía.

—¿Qué pasa?

Ella se acercó y le acarició la mejilla.

—Cariño, hay algo que tenemos que contarte.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *