Mauricio se quedó callado.
Después la terapeuta se volvió hacia mí.
—Daniela, ¿qué necesitarías para sentir que puedes tomar decisiones sin miedo a descubrir otra mentira?
Pensé durante mucho tiempo.
—Acceso a toda la información económica. Ningún secreto relacionado con nuestra casa o nuestro hijo. Y que Mauricio deje de utilizar el miedo como excusa para decidir por mí.
La terapeuta asintió.
—¿Y qué más?
Miré a Mauricio.
—Necesito que entienda que quizá nunca vuelva a confiar en él de la misma manera.
Él bajó la cabeza.
—Lo entiendo.
Esta vez, no le creí solo porque lo dijera.
Pero durante los meses siguientes comenzó a actuar de forma diferente.
Entregó los documentos que le pedí.
Me explicó las decisiones económicas que había tomado.
Dejó de ocultar sus reuniones y aceptó que yo consultara a mis propios asesores.
También habló con Emiliano y le pidió perdón por haberlo involucrado en sus secretos.