$186,000 pesos.
$214,500.
$197,800.
Tres trabajos supuestamente realizados por el mismo proveedor.
Revisé el nombre.
Servicios Navales del Pacífico del Centro, S.A. de C.V.
—¿Existe esta empresa?
—Sí —contestó Arturo—. Pero hay otro problema.
Me mostró las fechas.
Dos de los servicios se habían facturado durante periodos en los que, según la bitácora, el equipo correspondiente ni siquiera había sido retirado para reparación.
Mauricio comenzó a caminar de un lado a otro.
—Esto es absurdo.
—Todavía no he dicho que hayas hecho algo —respondí.
—Pero lo estás pensando.
—Estoy leyendo documentos.
Arturo agregó:
—Hay algo más.
Sacó una hoja.
Era una impresión del registro de proveedores.
El representante administrativo de aquella empresa tenía un apellido que conocía perfectamente.
Owens.
Sentí un escalofrío.
Mi apellido.
—¿Quién es? —pregunté.
Arturo negó con la cabeza.
—Todavía estamos verificándolo.