Se sentó frente a mí y dijo:
—No tengo una explicación que haga aceptable lo que hice.
La escuché.
—Vi algo que no entendía, sentí vergüenza y reaccioné contra ti en vez de protegerte. Soy tu mamá. Debí ser la primera persona en preguntarte si estabas bien.
No la perdoné ese día.
Pero fue el comienzo.
Con Leticia no ocurrió así.
Ella negó todo.
Luego culpó a Paola.
Después dijo que las fotografías demostraban que tenía motivos para sospechar.
Finalmente sostuvo que sólo había querido “abrirle los ojos” a su hijo.
Hasta que apareció el último detalle.
El que nadie esperaba.
Mauricio recibió un correo de Rodrigo.
Mi exnovio.
No sabía nada de lo ocurrido en el hospital.
Pero alguien de la familia le había contado que unas fotografías suyas conmigo estaban circulando.
Adjuntó capturas de mensajes.
Alguien había contactado con él meses antes desde un número desconocido.