Leticia sí.
Desde que supo del embarazo empezó a insistir en que debíamos venderla para comprar algo “para toda la familia”.
Yo me negué.
La propiedad era el único patrimonio que mi abuela me había dejado.
Una noche, Mauricio y yo discutimos porque él quería rentarla y yo prefería mantenerla vacía mientras decidíamos qué hacer.
La conversación terminó con una frase mía:
“Si algún día esto no funciona entre nosotros, por lo menos mi hijo y yo tendremos dónde vivir.”
Paola continuó:
—Mamá escuchó eso y se convenció de que estabas preparando una separación.
—Eso no explica las fotografías —dije.
Hubo silencio.
—Porque las fotos las mandó hacer ella.
Mauricio se levantó.
—¿Qué?
—Le pidió a alguien que conocía que siguiera a Daniela un par de días.
Sentí náuseas.
—¿Tu mamá mandó seguirme estando embarazada?