El agente dejó de escribir cuando vio las anotaciones.
—¿Su esposo denunció esto?
—No que yo sepa.
—¿Murió cuánto tiempo después de escribir estas notas?
Busqué la fecha.
Me temblaron los dedos.
—Menos de dos semanas.
Ramírez y yo nos miramos.
Ninguno dijo lo que ambos estábamos pensando.
No había pruebas para convertir un accidente ocurrido años atrás en otra cosa.
Pero ahora existía una razón para investigar.
La policía se llevó la libreta.
Esa noche Mateo durmió conmigo.
O intentó dormir.
Yo no pude cerrar los ojos.
Cada ruido me hacía mirar hacia la ventana.
Al amanecer recibí una llamada.
Era Ramírez.
—Encontramos algo dentro del sobre.
Me incorporé inmediatamente.
—¿Qué?
—Una memoria USB y una nota.
—¿Qué dice?
Hubo una pausa.
—La nota parece escrita por su esposo.
Sentí que el mundo se detenía.
—Eso es imposible.