Luego las fotografías tomadas por Elena.
Finalmente, el video.
Rodrigo palideció.
—Mi mamá hizo eso, no yo.
Lo miré fijamente.
—Tú estabas ahí.
—Intenté detenerla.
—Después de preguntarle a mi madre dónde guardaba yo los documentos de mis propiedades.
No respondió.
—¿Para qué querías las escrituras?
Su abogado le indicó que no contestara.
Eso fue suficiente para mí.
La reunión terminó poco después.
Al salir, Rodrigo me siguió hasta el pasillo.
—Daniela.
Me detuve.
—No quiero perder a mis hijos.
Por primera vez vi miedo real en sus ojos.
—Entonces debiste pensar en ellos antes de poner en riesgo la estabilidad de su casa.
—Yo nunca les haría daño.
—No se trata solo de daño físico, Rodrigo.
Bajó la cabeza.
—¿Vas a divorciarte de mí?
Lo miré durante varios segundos.
—Adriana va a iniciar el procedimiento correspondiente.
Pareció encogerse.
—Siete años, Daniela.