Volví antes a casa y encontré a mi mamá enferma cocinando con mis gemelos en brazos… mientras mi esposo y su madre descansaban como si ella fuera su sirvienta

Eso me tranquilizó un poco.

Y al mismo tiempo me asustó más.

Porque significaba que todavía no sabíamos hasta dónde habían llegado.

Mientras hablábamos, alguien tocó el timbre exterior.

Miré la cámara.

Era Beatriz.

Estaba sola.

Activé el intercomunicador.

—¿Qué quieres?

Su voz sonó completamente diferente.

Ya no gritaba.

—Hablar contigo como mujeres.

Casi me reí.

—Hace una hora tratabas a mi madre como empleada.

—Cometí un error.

—Varios, por lo que estoy viendo.

—Daniela, por favor. Rodrigo está desesperado.

—¿Por mí?

Silencio.

—Por su familia.

—¿Cuál familia, Beatriz? ¿La que estaba sentada viendo televisión mientras mi mamá cocinaba enferma con dos niños encima?

—No entiendes todo.

—Entonces dime qué no entiendo.

Beatriz miró hacia nuestra antigua casa.

Después volvió a acercarse al intercomunicador.

—Rodrigo perdió mucho dinero.

Ahí estaba.

Otra pieza.

—¿Cuánto?

—No sé exactamente.

—Mientes.

—Más de un millón de pesos.

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