—¿Qué es esto?
Daniel vio las hojas que seguían dentro del sobre.
Su expresión cambió.
—Laura…
Saqué la carta.
La primera línea decía:
“Si estás leyendo esto, significa que ya no pude seguir ocultándote la verdad.”
—¿Es una despedida?
—La escribí cuando me diagnosticaron.
Seguí leyendo.
Hablaba de Sofía.
De nuestra casa en Zapopan.
De la cuenta donde guardábamos nuestros ahorros.
De documentos que había dejado organizados.
Pero una frase me hizo detenerme.
“Ramírez tiene la segunda carpeta. Él sabe qué hacer si yo no puedo explicártelo.”
Levanté la mirada.
—¿Qué segunda carpeta?
Ramírez se quedó inmóvil.
Daniel palideció.
—Eso no importa ahora.
Solté una risa amarga.
—¿Todavía?
—Laura…
—¿Todavía vas a decirme qué importa y qué no?
Miré a Ramírez.
—Tráela.
—Daniel me pidió que…
—Yo soy su esposa.
Ramírez miró a Daniel.