Los procedimientos judiciales siguieron su curso y cada persona tuvo que responder por los hechos que se lograron acreditar.
Mauricio también tuvo que enfrentar las consecuencias de su participación.
No hubo una solución mágica.
No recuperé los tres años perdidos.
No pude volver al día anterior a mi arresto.
Pero mi nombre dejó de estar ligado a una condena que nunca debió dictarse.
Y eso era un comienzo.
Capítulo 14. La última visita a la bodega 108
Un año después de encontrar la bodega, regresé a la fábrica.
Esta vez no entré a escondidas.
El proceso judicial había permitido recuperar documentos de la empresa y asegurar los archivos relevantes. La antigua bodega estaba bajo control de quienes administraban legalmente las instalaciones.
Ramírez me acompañó hasta la puerta.
La habitación seguía siendo pequeña.
El escritorio continuaba allí.
También los archivadores.