LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

Otros documentos demostraron que había intentado organizar la transferencia de activos de la empresa mientras difundía la noticia falsa de la muerte de Arturo.

Verónica fue citada a declarar.

Primero negó todo.

Después afirmó que Mauricio había actuado por su cuenta.

Finalmente aseguró que yo había fabricado las pruebas para vengarme.

Pero sus explicaciones no coincidían con los registros.

La investigación financiera también permitió localizar cuentas utilizadas para recibir parte del dinero desviado.

La fiscalía solicitó las medidas judiciales correspondientes y comenzó a preparar los procedimientos relacionados con el fraude y la manipulación de pruebas.

Mi situación legal, mientras tanto, siguió un camino distinto.

El licenciado Ramírez presentó una solicitud formal para revisar mi condena, acompañada de los informes periciales y de los nuevos documentos.

No bastaba con demostrar que otras personas habían cometido irregularidades. Había que acreditar que las pruebas utilizadas contra mí eran falsas, que se habían ocultado datos relevantes y que esas irregularidades afectaban la validez del proceso.

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