LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

Mi padre tragó saliva.

—La primera transferencia se realizó utilizando una credencial administrativa que no pertenecía a Santiago ni a Mauricio.

—¿A quién pertenecía?

Mi padre levantó lentamente la mirada.

—A mí.

Sentí un golpe en el pecho.

—¿Tú autorizaste la primera transferencia?

—No. Alguien utilizó mi identidad. Pero el registro original incluye información del dispositivo desde el que se realizó la operación y una grabación del despacho.

Ramírez comprendió antes que yo.

—Si esa carpeta demuestra quién estaba en el despacho, podría identificar a la persona que inició el fraude.

Mi padre asintió.

—Y esa carpeta estaba en la bodega.

El silencio fue absoluto.

Mauricio había llegado antes que nosotros.

Había abierto la bodega y se había llevado algo.

Tal vez la carpeta roja.

Tal vez la única prueba que podía cerrar el caso.

Ramírez guardó la memoria USB en una bolsa protectora.

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