LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

Me aparté de él.

—No me protegiste, papá. Me dejaste solo.

Él no intentó defenderse.

—Tienes razón.

Aquella respuesta me dolió más que cualquier excusa.

Mi padre se levantó, fue hasta un armario y sacó una carpeta negra.

—Pero hay algo que necesitas saber. No desaparecí para siempre. Durante estos años estuve preparando una forma de recuperar los documentos originales. Y hace unos meses descubrí que Verónica planeaba deshacerse de todo lo que pudiera relacionarla con el fraude.

Colocó la carpeta sobre la mesa.

En la cubierta había una palabra escrita en letras grandes:

PRUEBAS.

—Lo que encontraste en la bodega 108 era solo una copia parcial —dijo—. Aquí está el resto.

Ramírez abrió la carpeta.

Dentro había contratos originales, registros bancarios, informes de auditoría y una memoria USB sellada.

Mi padre señaló el dispositivo.

—Aquí están los registros del servidor antes de que los modificaran. También hay grabaciones de las reuniones en las que Mauricio y Verónica discutieron cómo utilizar tu firma electrónica.

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