LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

—¿Y la herencia?

—No consta una sucesión formal a nombre de tu padre en los registros que revisamos. Necesitamos investigar más.

Me quedé mirando la pantalla.

Todo aquello tenía una lógica terrible.

Mientras yo estaba en prisión, ellos habían tomado el control de la empresa, de la casa y de las cuentas.

Pero seguía faltando una pieza.

¿Por qué mi padre había desaparecido?

¿Por qué no había acudido a un hospital, a la policía o a un tribunal?

Y, sobre todo, ¿por qué había permitido que su hijo pasara tres años encerrado?

Ramírez guardó los documentos en una carpeta.

—Mañana iremos a la dirección de la carta. Pero no iremos solos ni sin avisar a las autoridades si encontramos indicios de un delito.

—Está bien.

—Y una última cosa, Santiago.

—¿Qué?

—Si tu padre está vivo, puede que no sea la única persona que tenga miedo de lo que descubramos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *