Y yo sabía cuánto podía importar eso.
Parte 13: La última conversación con Roberto
Pasaron otros seis meses antes de que volviera a ver a mi padre.
Esta vez fue él quien pidió reunirse conmigo.
Acepté porque quería saber si había algo diferente en él.
Nos encontramos en una pequeña cafetería.
Roberto llegó sin traje, con una camisa sencilla y una carpeta bajo el brazo.
—No vengo a pedirte dinero —dijo antes de sentarse.
—Está bien.
Puso la carpeta sobre la mesa.
Dentro había documentos relacionados con la devolución de mis ahorros y una carta escrita a mano.
—Quiero que tengas esto.
Tomé la carta.
—¿Qué es?
—Una disculpa que debí escribir hace mucho tiempo.
No la abrí inmediatamente.
Mi padre parecía nervioso.
—Estoy asistiendo a terapia —continuó—. Estoy intentando entender por qué me convencí de que podía controlar a las personas que decía querer. No te lo digo para que me perdones. Te lo digo porque creo que debes saberlo.