LA CARPETA QUE MI ESPOSO ESCONDIÓ BAJO LLAVE: LA VERDAD QUE CASI LE CUESTA LA VIDA A MI BEBÉ

—Desde ayer —respondí—. Creo que desde ayer por la mañana.

El paramédico intercambió una mirada con su compañero.

—Necesitamos trasladarla ahora.

Antes de que me subieran a la camilla, vi la carpeta azul en manos de un policía.

Javier también la vio.

Y entonces perdió la compostura.

—¡Esa carpeta no tiene nada que ver con esto! ¡Es mía! ¡No pueden llevársela!

El agente no respondió.

La guardó como evidencia.

Yo cerré los ojos.

Por primera vez en mucho tiempo, Javier no era quien decidía lo que iba a ocurrir después.

Capítulo 4. El latido que me devolvió la esperanza

En el hospital, las luces blancas me parecieron demasiado brillantes.

Una enfermera me tomó la presión mientras un médico examinaba las lesiones de mi cuerpo. Después me llevaron a una sala para revisar al bebé.

No recuerdo cuánto tiempo pasó.

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