La investigación seguía su curso. Los documentos requerían análisis periciales, las firmas debían compararse y los testimonios tenían que contrastarse. Nadie podía prometerme un resultado inmediato.
Pero ahora había pruebas, profesionales que me acompañaban y una verdad que no dependía únicamente de mi palabra.
Ya no estaba sola frente a él.
Capítulo 9. El nacimiento de Mateo
El embarazo fue difícil.
Durante semanas tuve revisiones frecuentes. Algunas noches despertaba con la sensación de que la tierra volvía a cubrirme el pecho.
Mi psicóloga me explicó que, después de una experiencia traumática, el cuerpo puede reaccionar como si el peligro siguiera presente, incluso cuando uno ya está a salvo.
Aprendí a respirar despacio cuando llegaban los recuerdos.
Aprendí a pedir ayuda sin disculparme.
Aprendí que sentir miedo no significaba ser débil.
Y, sobre todo, aprendí que sobrevivir no era lo mismo que tener que soportarlo todo en silencio.