Isabel.
Y una fecha.
El día exacto en que mi padre murió.
En ese instante comprendí que la carpeta negra no era el final de la historia.
Era el principio.
Porque, si Ricardo decía la verdad, la mujer que podía destruir todas sus mentiras no era Valeria.
No era Beatriz.
Ni siquiera era yo.
Era Isabel, la hija que mi padre había mantenido en secreto.
Y alguien llevaba años asegurándose de que jamás nos encontráramos.
Continuará…
¿Quién era Isabel y por qué mi padre ocultó su existencia? ¿Ricardo intentaba protegerme o estaba preparando otra mentira para salvarse? Y, sobre todo, ¿qué ocurrió realmente la noche en que murió mi padre?
La respuesta estaba en la carpeta negra.
Pero cuando por fin descubrí dónde se encontraba el original, entendí que alguien había llegado antes que nosotros.
Y sobre la mesa de la antigua oficina de mi padre solo quedaba una fotografía.