Parte 2: La verdad que mi padre se llevó a la tumba

—¿Qué contiene? —pregunté.

—Una grabación de audio y varios documentos digitalizados. Pero hay algo más.

Beatriz sacó una pequeña llave metálica.

—Esto abre una caja de seguridad en un banco de Monterrey. Tu padre dejó allí el documento original que puede demostrar quién tiene derecho a administrar las participaciones de la empresa.

—¿Y Ricardo lo sabe?

—Sabe que existe. Por eso robó la carpeta. Necesita encontrar el documento original antes de que podamos presentarlo.

Me incorporé de golpe.

—Entonces tenemos que ir al banco.

—No todavía. Primero debes escuchar la grabación.

Conectó el dispositivo a su teléfono y me entregó un auricular.

El archivo estaba fechado cinco días antes de la muerte de mi padre.

Escuché un ruido de papeles.

Después, la voz de Ernesto Villarreal llenó mi oído.

—Ricardo, te di mi confianza porque pensé que amabas a mi hija. No porque creyera que eras incapaz de cometer errores.

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