Parte 2: La verdad que mi padre se llevó a la tumba

—Ricardo nunca me contó eso.

—Porque después las cosas cambiaron.

Beatriz deslizó una fotografía sobre la mesa.

En ella aparecían mi padre, Ricardo y un tercer hombre frente a un edificio de oficinas.

La imagen parecía tener varios años.

Ricardo llevaba el cabello más corto y una sonrisa que yo conocía demasiado bien.

El tercer hombre era el mismo que había aparecido en la fotografía que recibí por WhatsApp.

El hombre del traje oscuro.

—¿Quién es él? —pregunté.

—Se llama Mauricio Ferrer. Fue el director financiero de una de las compañías vinculadas a tu padre.

—¿Fue?

—Desapareció de la empresa después de que Ernesto descubriera que faltaban varios documentos. Desde entonces, Ricardo ha mantenido contacto con él en secreto.

Miré la fotografía una vez más.

—¿Y la carpeta negra?

Beatriz juntó las manos.

—Contenía copias de los contratos originales, registros de las operaciones y una grabación que tu padre hizo pocos días antes de morir.

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