Parte 2: La verdad que mi padre se llevó a la tumba

Miró hacia ambos lados antes de acercarse.

—¿Mariana Villarreal?

Me sorprendió que utilizara mi apellido de soltera.

—Sí. ¿Beatriz?

Asintió y se sentó frente a mí.

Parecía tener unos sesenta años. Sus manos temblaban ligeramente mientras colocaba un sobre grueso sobre la mesa.

—Antes de enseñarte esto, necesito que me prometas algo.

—¿Qué cosa?

—Que no vas a hacer nada impulsivo. Tu padre me pidió que te protegiera, y no pienso permitir que te destruyas intentando vengarte de Ricardo.

—No quiero vengarme. Quiero saber qué me robó.

Beatriz me sostuvo la mirada.

—Tu esposo no solo quiere el dinero de tu herencia. Quiere controlar una empresa que legalmente no puede pertenecerle.

Fruncí el ceño.

—La empresa de mi padre se vendió después de su muerte.

—Eso es lo que te hicieron creer.

Sentí que el café se me revolvía en el estómago.

—¿Qué?

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