La misma que el agente inmobiliario había dejado sobre la mesa esa mañana después de ofrecerle un comprador dispuesto a pagar un millón ochocientos mil pesos y cerrar la operación en cuarenta y ocho horas.
Teresa volvió a la primera línea de la nota.
Elena había anotado una fecha de meses atrás.
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Debajo había escrito que Javier había ido a verla sin Teresa.
Según la nota, Javier había preguntado cuánto valía la casa, si los documentos estaban en orden y qué tendría que hacerse para venderla rápidamente cuando llegara el momento.
Elena también dejó escrito algo que a Teresa le heló las manos.
Javier le había dicho que su esposa estaba de acuerdo.
Eso era mentira.
Teresa jamás había hablado con él de vender la casa mientras Elena estuviera viva.