La caja del pozo reveló por qué Elena nunca quiso vender la casa-thuytram

Javier dejó de insistir.

—¿Qué más dejó escrito?

Esa pregunta cambió todo.

No preguntó si era cierto.

No dijo que Elena estuviera confundida.

Quiso saber cuánto sabía Teresa.

—Lo suficiente para cancelar la venta —respondió ella.

Javier volvió a tocar la puerta.

—Teresa, abre.

—No.

—Esta también es mi vida.

—Pero no es tu casa.

Javier permaneció afuera varios minutos más.

Después se marchó.

Teresa lo vio desde la ventana, pero no sintió la satisfacción que había imaginado tantas veces al pensar en ponerle un límite.

Sintió cansancio.

También algo parecido a espacio.

A la mañana siguiente llamó a Esteban.

—No voy a vender.

El agente intentó recordarle la oferta.

Teresa lo interrumpió.

—Y quiero saber algo más. ¿Javier te pidió que cerraras en cuarenta y ocho horas?

Esteban dudó.

Finalmente reconoció que Javier había explicado que necesitaban liquidez urgente y que Teresa probablemente aceptaría si tenía una oferta concreta sobre la mesa.

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