Finalmente escribió que había hecho todo porque yo nunca confiaba en sus ideas.
Leí esa última frase varias veces.
No porque me confundiera.
Porque era la primera explicación que, sin querer, coincidía con lo que había hecho.
No había pedido autorización porque sabía que podía recibir un no.
No había presentado el convenio antes de mover el dinero porque quería convertir una propuesta en un hecho consumado.
Y necesitaba el acta constitutiva porque todavía le faltaba documentación para formalizar lo que había empezado a construir alrededor de mi empresa.
Eso también explicaba por qué Mercedes había llegado antes al restaurante.
¿Por qué la cuenta incluía consumos previos a mi llegada?
Porque la reunión había comenzado antes de que yo me sentara.
¿Por qué querían facturarla con los datos de Morales Gestión?