Margaret se arrodilló frente a él.
—¿Qué pasó, cariño?
El niño se limpió las lágrimas.
—Un compañero dijo que tú no puedes ser nuestra mamá.
Margaret sintió que se le encogía el corazón.
—¿Por qué dijo eso?
Joshua bajó la mirada.
—Porque somos negros y tú eres blanca.
Sus hermanos se quedaron callados.
Margaret los reunió a todos en la sala.
—Quiero que escuchen algo muy importante.
Los cinco la miraron.
—Yo los llevé dentro de mí. Los sentí moverse. Escuché sus corazones antes de conocer sus rostros.
Grace se acercó.
—¿A los cinco?
Margaret sonrió.
—A los cinco.
—¿Y nos querías desde entonces? —preguntó Naomi.
—Desde antes de saber cómo se llamarían.
Samuel levantó la mano.
—¿Y por qué tenemos la piel diferente?
Margaret respiró profundamente.
—Porque las familias pueden tener muchas características distintas. Algunas se parecen muchísimo. Otras no tanto. El color de piel es una parte de quiénes somos, pero no determina cuánto nos queremos ni quién pertenece a nuestra familia.