No hubo aplausos ni una victoria espectacular.
Solo documentos, preguntas sin responder y un hombre que, por primera vez, parecía comprender que ya no podía controlar la historia.
Al salir, Lorenzo me alcanzó en el pasillo.
—Todavía puedes detenerlo —susurró.
—No.
—No sabes lo que descubrirás.
Me detuve.
—Entonces deja de darme razones para sospechar.
Él no respondió.
Pero su expresión me confirmó que todavía quedaba algo por salir a la luz.
## La verdad detrás de la última carta
Esa noche, Richard me llamó para informarme de un nuevo hallazgo.
Habían localizado un correo antiguo enviado por mi padre a su abogado. No contenía una acusación contra Lorenzo ni demostraba que mi hermano hubiera intervenido en su muerte.
Sin embargo, incluía instrucciones para conservar unos documentos relacionados con la empresa y con una transferencia realizada meses antes de su fallecimiento.