Marta reaccionó.
—Yo voy con él.
—No —dijo Emiliano.
La respuesta salió con más fuerza que todas las anteriores.
Clara le tomó la mano izquierda.
—Está bien, Emi.
El cirujano miró hacia mí buscando contexto.
—Tenemos una situación de identidad y autorización que se está verificando —le expliqué—. Pero el tratamiento urgente no puede esperar.
Marta empezó a protestar otra vez.
Yo ya no la escuchaba completamente.
Había algo en la nota que seguía molestándome.
CRECER.
Aquella palabra también estaba en la receta arrugada que Marta había sacado y guardado demasiado rápido.
El mismo logotipo azul.
La misma palabra.
—Marco —le dije—, antes de que se lleven a Emiliano, ¿puedes registrar exactamente cómo encontramos el yeso y dónde apareció esta nota?
Asintió.
Una sola cadena de hechos.
Sin interpretaciones.
El yeso húmedo.
El estado del brazo.
El papel dentro del vendaje.