La Llamada De Verónica Reveló Quién Había Sostenido Esa Casa-thuytram

—Lo suficiente para que hayas podido fingir durante años que la casa se sostenía sola.

—Eres una malagradecida.

Aquello sí me hizo sonreír, aunque ella no pudiera verlo.

No por burla.

Por claridad.

—Puede ser que eso sea lo que necesites creer.

—Tu padre jamás habría permitido esto.

—Papá no está aquí para decidir por mí.

Teresa cambió entonces de estrategia.

Ya no gritó.

Su voz se volvió suave.

Casi maternal.

—Mariana, esta casa es lo único que nos queda de muchas cosas.

Miré otra vez hacia la sala de mi oficina, donde Sofía había dejado aquella mañana un dibujo doblado dentro de mi bolso.

Éramos tres figuras tomadas de la mano frente a un cuadrado con techo rojo.

No se parecía a la casona de Teresa.

Era nuestra casa.

—Lo entiendo —dije—. Por eso la ayudé tanto tiempo.

—Entonces ayúdame una vez más.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *