—Me dijeron que habías muerto.
Eleanor cerró los ojos.
—Alguien quería que lo creyeras.
Rebecca se sentó junto a nosotras.
—Señora Whitmore, necesitamos saber quién organizó su ingreso aquí.
Mi abuela palideció.
—Fue un hombre que trabajaba para nuestra familia.
—¿Recuerda su nombre?
Eleanor comenzó a temblar.
—Victor.
Sentí que el aire abandonaba mis pulmones.
—¿Victor Miller?
Mi abuela me miró horrorizada.
—¿Conoces a ese hombre?
Mi voz apenas salió.
—Es mi esposo.
Eleanor se llevó las manos al rostro.
—No puede ser.
Elias dio un paso adelante.
—¿Qué sabe de él?
Mi abuela comenzó a llorar.
—Victor no se llama Miller.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué?
Ella negó desesperadamente.
—Ese hombre cambió su identidad hace años.
Rebecca sacó su libreta.
—¿Cuál era su verdadero nombre?
Eleanor miró directamente a Elias.
Su expresión se llenó de terror.
—Si se lo digo, comprenderán por qué quería controlar a las niñas.