Mi padre había dicho que se había marchado al extranjero.
Nunca volví a escuchar su nombre.
—¿Qué ocurrió con ella?
Laura deslizó varios documentos hacia mí.
—Antes de desaparecer, Isabel había denunciado irregularidades financieras relacionadas con la fundación.
Miré las hojas.
Transferencias.
Cuentas bancarias.
Donaciones millonarias.
Y firmas que reconocí inmediatamente.
Mi padre.
Mi madre.
Y mi hermana Paola.
—¿Paola también?
Laura asintió.
—Su hermana formaba parte del consejo administrativo.
Sentí que el pecho me ardía.
Durante años había pensado que mis padres simplemente despreciaban a Renata porque no compartía nuestra sangre.
Pero ahora comenzaba a comprender que aquella crueldad podía tener otro origen.
Renata era la hija de una mujer que conocía los secretos de mi familia.
—Hay algo más —dijo Harrison.
Abrió un expediente.
—Isabel dejó instrucciones legales antes de desaparecer.
Levanté la mirada.
—¿Qué instrucciones?