Un murmullo recorrió la sala.
El director palideció.
—¡Eso no demuestra nada!
Sofía levantó otro documento.
—La constructora pertenece a su hermano.
El abogado del director se puso de pie.
—¡Objeción!
—Además —continuó Sofía—, la firma de Don Chema en las autorizaciones presenta diferencias evidentes respecto de sus documentos auténticos. Solicitamos un peritaje independiente.
El juez ordenó incorporar las pruebas para su valoración.
Robles apretó los puños.
Por primera vez, parecía asustado.
Pero Lucía todavía no había terminado.
—Encontramos transferencias realizadas desde una cuenta vinculada al proveedor hacia una sociedad administrada por el director.
El silencio fue absoluto.
Sofía miró directamente a Robles.
—Mi padre no robó esos materiales. Alguien utilizó su nombre para encubrir el desvío.
Durante el receso, Don Chema abrazó a sus tres hijas.
—Estoy muy orgulloso de ustedes.
Sofía sonrió entre lágrimas.