—Mamá…
—¿Sí?
—¿El ajo va antes que la cebolla?
Clara soltó una carcajada.
—Después de todo lo que pasó… ¿todavía me preguntas eso?
Él sonrió.
—Hay cosas que nunca cambian.
Ella lo abrazó.
Porque entendió que ninguna fortuna,rostro cansado y varios golpes, pero sonreía.
—Perdóname, mamá.
Ella lo abrazó con todas sus fuerzas.
—No vuelvas a asustarme así.
Él rompió a llorar como cuando era niño.
—Nunca dejé de pensar en ti.
Clara acarició su cabello.
—Yo tampoco dejé de buscarte.
Meses después, el juicio terminó.
Verónica y los cómplices que participaron en el fraude fueron condenados por secuestro, falsificación, fraude y conspiración.
La empresa quedó completamente bajo el control de Leonardo.
Pero él tomó una decisión inesperada.
Vendió su participación.
Regresó a la pequeña granja cerca de Waco.
Construyó una casa junto a la de su madre.