Richard levantó los ojos.
—Whitmore lleva años intentando conseguir Aurora. Nathan le prometió entregársela a cambio de una participación en su nueva compañía.
—¿Y usted los ayudó?
Richard comenzó a temblar.
—Firmé algunos documentos. Pero después descubrí que planeaban algo mucho peor.
Mi corazón comenzó a golpearme el pecho.
—¿Qué cosa?
Antes de que pudiera responder, sonó el timbre.
Era Daniel Brooks.
Mi director de seguridad.
Tenía el rostro completamente pálido.
—Claire, necesitamos hablar.
Lo hice pasar.
Daniel colocó su computadora sobre la mesa.
—Revisamos las cámaras de seguridad de tu oficina.
En la pantalla apareció una grabación de la noche anterior al viaje de Nathan.
Mi esposo entraba en el despacho.
Lo acompañaba Vanessa.
Y una tercera persona.
Una mujer de cabello oscuro.
Cuando se volvió hacia la cámara, sentí que el mundo desaparecía.
Era Rebecca.