—No todo el mundo sabe lo que me dio.
Metió la mano dentro de su chamarra.
Los guardias volvieron a tensarse.
Ella sacó un pequeño sobre arrugado.
Adrian reconoció inmediatamente la letra.
ELEANOR VALE.
Su madre.
En el frente había escrito:
PARA ADRIAN. SOLO EN SUS MANOS.
Adrian bajó del altar.
—¿Dónde conseguiste esto?
—Su madre me lo dio.
—¿Cuándo?
—La noche antes de que la llevaran al hospital por última vez.
Celeste bajó los escalones.
—Esto es ridículo. Puede haber robado ese sobre.
La muchacha la miró.
—Usted sabe que no.
Celeste se quedó inmóvil.
Adrian volteó.
—¿Qué significa eso?
—Nada.
—Celeste.
—¡Estamos en medio de nuestra boda!
—Precisamente. Contéstame.
Ella respiró.
—Tu madre hablaba con mucha gente.
La joven apretó los labios.
—Pero conmigo hablaba porque nadie me veía.
Adrian volvió a mirarla.
—Dime tu nombre.
—Mara.
—¿Cómo conociste a mi madre?