Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente lo que Sergio acababa de decir y su respuesta fue inmediata:

—¿Qué tenemos que hacer?

—Primero, verificar la titularidad de la vivienda y comprobar si existe algún documento presentado o firmado anteriormente. Segundo, revisar exactamente qué pretenden que firmen mañana. Tercero, hablar directamente con tus padres para confirmar qué quieren ellos, sin que nadie responda por ellos.

Miré a Joaquín y Pilar.

Ambos parecían asustados.

—¿Y si los están presionando?

—Si existen indicios de coacción o engaño, habrá que documentarlos y valorar las medidas legales correspondientes. Pero no acuses a nadie de un delito sin conocer todos los hechos.

Laura tenía razón.

Mi rabia no podía convertirse en otra forma de decidir por mis padres.

—¿Puedes venir mañana?

—Puedo organizar una consulta con ellos cuanto antes. Mientras tanto, guarda copias de los documentos y evita que se manipulen o desaparezcan.

Colgué.

Sergio había escuchado suficiente para entender que ya no podía manejar la situación como si nadie fuera a cuestionarlo.

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