Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente lo que Sergio acababa de decir y su respuesta fue inmediata:

Sentí una oleada de indignación.

—Mamá, no tenéis que soportar eso.

—Lo sé, hijo. Pero cuando uno es mayor, todo se vuelve más complicado. Tu padre se cansa. Yo ya no puedo hacer lo que hacía antes. Y Sergio nos dice que nadie más querrá ocuparse de nosotros.

Le tomé las manos.

—Yo quiero ocuparme de vosotros. Pero no quiero quitaros vuestra independencia. Quiero que tengáis opciones, que podáis decidir y que nunca volváis a sentir que sois una carga.

Pilar apoyó la frente en mi hombro.

Aquella noche no hablamos más de documentos ni de dinero.

Solo la abracé hasta que dejó de llorar.

Parte 7. La reunión de la mañana siguiente

A las diez de la mañana, Laura llegó acompañada de una profesional especializada en asesoramiento patrimonial.

No venían a decidir por mis padres. Venían a explicarles las opciones y a comprobar qué querían hacer realmente.

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