Parte 2: Elena recibió la carpeta, pero no la abrió de inmediato

Las lágrimas empezaron a correrle por las mejillas.

—Cuatro niños que estaban vivos.

Elena sintió una punzada de compasión. Sabía lo que era perder años creyendo una historia falsa.

Pero también sabía que no podía responsabilizarse de reparar a todos los adultos de aquella casa.

—Señora Mercedes, usted no recibió mis cartas. No voy a culparla por lo que no sabía.

Mercedes se volvió hacia ella.

—Pero yo debí investigar. Debí preguntarle a alguien más. Debí buscarte.

—Sí —respondió Elena con honestidad—. Debió hacerlo.

No hubo crueldad en su voz. Solo una verdad que llevaba demasiado tiempo esperando ser pronunciada.

Mercedes asintió lentamente.

—No voy a pedirte que me perdones esta noche. Pero, si algún día me lo permites, quiero conocer a mis nietos.

Sofía se escondió un poco detrás de su madre.

Lucía, en cambio, observó a la anciana con curiosidad.

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