Miró directamente a Álvaro.
—Pero jamás les dije que su padre era un monstruo. Les dije que no estaba presente. No quería que crecieran odiándote por algo que todavía no podían comprender.
Hugo bajó la cabeza.
Elena le tomó la mano.
—Y tampoco vine aquí para obligarte a querernos. El cariño no se exige.
Aquella última frase hizo que Claudia mirara a Álvaro con una expresión completamente distinta.
—¿Sabes qué es lo peor? —le dijo—. No que tengas cuatro hijos. Lo peor es que hayas podido mirar a una mujer a los ojos y mentirle durante tanto tiempo.
Dejó su copa sobre una mesa y salió del salón.
Álvaro no la siguió.
Por primera vez aquella noche, parecía incapaz de decidir qué hacer.
2. El secreto que Mercedes había guardado durante años
Mercedes volvió a tomar la carta.
La leyó otra vez, deteniéndose en la frase final.