—Está bien —dijo Álvaro finalmente—. Lo entiendo.
Hugo lo estudió durante unos segundos.
—Si quieres conocernos, puedes empezar por aprender nuestros cumpleaños.
Álvaro asintió, emocionado.
—Lo haré.
—Y no puedes olvidarlos.
—No los olvidaré.
Elena no hizo ninguna promesa en nombre del futuro.
Se limitó a subir al helicóptero con sus hijos.
Cuando las hélices comenzaron a girar, Álvaro permaneció bajo la nieve, mirando cómo la aeronave se elevaba sobre los árboles de la finca.
Mercedes apareció a su lado.
—¿Sabes qué es lo que más me duele? —le preguntó.
Álvaro no contestó.
—Que no necesitabas ser un padre perfecto. Solo necesitabas estar presente.
Él bajó la cabeza.
Por primera vez en ocho años, no tuvo ninguna excusa que ofrecer.
8. Seis meses después
El primer encuentro no ocurrió en una mansión ni en una fiesta.
Ocurrió en un parque público, una mañana de sábado.