Se burlaron del anciano que pidió comida por tocar el piano, hasta que una sola nota cambió todo….

Miró sus manos.

—La vida me enseñó las demás.

Ricardo soltó un resoplido.

—Por favor. Seguro tuvo clases durante años y ahora está haciendo un espectáculo para conseguir dinero.

Ernesto levantó la vista.

—¿Eso cambiaría algo?

—Claro que sí.

—¿Por qué?

Ricardo señaló su ropa.

—Porque las cosas no aparecen de la nada. Hace falta educación, oportunidades, disciplina.

Ernesto permaneció callado unos segundos.

—¿Oportunidades?

—Exactamente.

—¿Dónde nació usted?

Ricardo parpadeó.

—¿Qué importa eso?

—Tengo curiosidad.

Ricardo no contestó.

Ernesto miró las mesas.

—¿Cuántos de ustedes empezaron con una familia que podía pagarles estudios? ¿Cuántos tuvieron una casa? ¿Contactos? ¿Alguien que pudiera ayudar cuando las cosas salían mal?

Nadie respondió.

Ernesto asintió.

—No digo que no hayan trabajado. Solo digo que no todos empezamos desde la misma línea.

Ricardo se puso rojo.

—Eso es una excusa.

Ernesto volvió a mirar el piano.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *