—Yo nunca las recibí.
—Ya lo sé.
Daniel miró de uno a otro.
—¿Cómo sabes que no las recibió?
Lucía tomó un sobre y lo giró.
En la parte posterior había marcas de devolución.
No necesitó explicar demasiado.
Había enviado varias cartas a la dirección donde Adrián vivía entonces.
Algunas regresaron.
Otras no.
Durante meses pensó que él las estaba tirando sin abrirlas.
Después dejó de escribir.
No porque hubiera dejado de querer una respuesta, sino porque Daniel ya había nacido y mantenerlo se convirtió en una tarea más urgente que perseguir a un hombre que había elegido no creerle.
Adrián tomó uno de los sobres cerrados.
Reconoció el nombre de Lucía escrito a mano.
—¿Puedo?
Ella asintió.
Dentro había una carta breve.
Lucía le decía que el niño había nacido sano.